martes, marzo 24, 2009



No hay voz en tu silencio
que te salve de la oscuridad
sólo la luz de tus ojos
puede borrar la sombra
que tu figura dibuja en tus sueños
deja que sople el viento
que aleja los demonios
los que crean tu alrededor
y desdibujan la realidad
hasta hacerla noche sin estrellas.

Etiquetas:

viernes, enero 11, 2008

Capítulo V . La Reconciliación.

La representación de Cextor se sacudió y pareció desvanecerse, mientras su voz metálica dijo acompasadamente: “Pues somos dos los que no estamos donde queremos.” Mientras pensaba gracias al centro de memoria acuosa, cómo engañar a ese hombre para volver a su cuerpo, cómo evitar que desconecte los circuitos que le permitían seguir conciente de la vida y como ampliar su poder desde su nueva posición.

Morris, se tomó la cabeza entre sus manos y lloró desconsoladamente, de impotencia, de miedo, de haber perdido su vida, todo lo que conocía, ya no vería a Maga, esa chica que le servía el café en el bar enfrente de su casa.

Cextor lo sintió en sus manos.
- Mira, el destino nos ha traído hasta esta situación, ya no importa de quién fue la responsabilidad, debemos ser cuidadosos en nuestros pasos desde ahora.
- Dependo de tu buena voluntad para seguir existiendo. Y tú, tú también dependes de mí para sobrevivir en mi universo, ahora estás en la posición que yo viví en tu mundo, corres el mismo peligro de lastimar personas inocentes.
- Puedo ayudarte a construir un traje aislante que rechazará el contacto con otras personas.

Morris levantó la mirada, se dio cuenta de su real situación: no podría tener contacto con nadie, ni sexo, ni una caricia, esto era demasiado para soportarlo, pensó en quitarse la vida, se sintió tan desprotegido y solo como un niño que estaba siendo castigado…

- Deberías tener un nombre acorde a nuestras costumbres, ¿cómo te llamas?

Sin pensarlo, contestó:

- Morris.

Siguió Cextor:
- Pues serás Morrix en adelante. Deberás olvidar tu pasado, haz de cuenta que naciste nuevamente. De hecho, deberías haber muerto cuando la bala atravesó tu pecho.
- Yo pretendí viajar en el tiempo, no cruzar un barrera dimensional. Nunca me imaginé que pudiera dañar a alguien, y sin embargo lo hice, sin intención, pero eso no cambia los hechos, sólo atenúa mi conciencia.

Morris sintió compasión por ese ser, enlatado en un aparato, por más maravilloso que este fuese:
Yo…-su voz apenas sonaba, tomando fuerza continúa-, yo no quise disparar, mis nervios…¡tú eras invisible! ¡cómo podría esperar algo así!
Mi afán de gloria, de demostrar que podía resolver un caso sin ayuda me llevó a esa situación. Ahora veo que debí pedir ayuda…

Pero me disparaste esa extraña bala. Creo que tenemos algunas cosas en común.
Así que eres un policía. ¡Que paradoja! Nunca me imaginé liado en un entrevero policial.
La resolución de los casos policiales tienen una semejanza a los problemas científicos, se debe hacer una investigación exhaustiva y encontrar la solución…o al culpable.


Morris: ¡Ja! Seremos como el Dr Frankenstein y su criatura, viviendo una pesadilla

Cextor: Deberías contarme como son esos individuos, para comprenderte…

miércoles, enero 02, 2008

La muerte de Kika.

CRONICAS CIENTIFICAS
Ayer por la tarde, debido a una extraña explosión en el Laboratorio Temporis, falleció la joven científica Kika VanClister.
La joven, premio Grand Honoris otorgado a los científicos sobresalientes por el Centro de Físicos era una prometedora esperanza debido a sus logros en su tan corta carrera.
El Dr. Cextor, presidente del Laboratorio, dijo que seguramente en su afán por la investigación, Van Clister había salteado algunos procedimientos de seguridad, y que el dispositivo que estalló, un colector de energía cósmica era un dispositivo que estaba operativo desde hacía varios años.
La Policía, junto con los peritos de Bomberos llevan adelante la investigación del caso.

NOTICIAS CIUDADANAS
El caso de la muerte de Kika Van Clistec entra en una fase de sospecha, debido a la declaración de un colega. La declaración del Ing. Opvion Lautsol, que fuera encargado en la central eléctrica del Laboratorio Temporis, involucra al Dr. Cextor en una relación sentimental con la occisa. Según su testimonio, la relación “pasó de tormentosa a francamente, tenebrosa”. El Ingeniero Opvion había sido despedido unos días antes del fatal accidente.
Noticias Ciudadanas trató de contactar a la compañera que vivía con Kika Van Clister, pero
no pudo concretar una entrevista, y en los breves contactos telefónicos que se lograron, no quiso aportar mayor información.
Un exnovio de Kika en una entrevista a la televisión local, afirmó que Kika era una mujer muy temperamental, y la relación con el Dr. Cextor pudo haber influido en el comportamiento de Kika.
Los primeros resultados de la investigación policial sobre el origen de la fatal explosión en el laboratorio, indican que la causa fue una sobrecarga eléctrica sobre un dispositivo de alta presión.

DIARIO VESPERTINO
Finalmente, la investigación sobre la extraña explosión que produjera la muerte a la joven científica Kika Van Clister, determina que fue accidental. Se despejan así las sospechas levantadas contra el presidente del Laboratorio, el Dr. Cextor.

RADIO GLOBAL
Extracto de la entrevista radial en el programa “Policial Matutina”:
Locutor: - Aquí tenemos a Cecil Retger, que fue compañera de departamento de Kika Van Clister, fallecida en un extraño accidente en el Laboratorio Temporis, Hola Cecil
Cecil: Hola, buenas tardes
Locutor: Cecil, el público quiere conocer más detalles sobre la relación entre Kika y el Dr. Cextor
Cecil: Kika era mi amiga, la conocía desde que empezó a estudiar física en la Universidad, era muy aplicada, lo único que le interesaba era estudiar, pero teníamos los mismos gustos para la comida
Locutor: ¿saldrían a bailar los dias libres?
Cecil: yo sí! Pero no Kika, ella se quedaba en su cuarto, leyendo en su computadora. El único hombre que le importó fue ese desgraciado de William
Locutor: ¿te refieres al Dr. Cextor?
Cecil: ese mismo! Ella hablaba de él todo el tiempo, era el único tema de conversación entre nosotras, aparte de las comidas.
Locutor: ¿las comidas?
Cecil: sí, hablábamos sobre qué comer, cómo cocinar, los ingredientes, todo eso…
Locutor: bien, volviendo a Kika, ¿podrías definir el tipo de relación que mantenía con William?
Cecil: No sé, al principio él parecía no fijarse en ella. Pero en un momento dado ella tomó la iniciativa, una noche esperó a quedarse a solas con él en el Laboratorio. Esa basura no se la merecía, pero ella estaba obsesionada. A pesar de estar solos, él no la miraba, ella se había sacado la ropa interior y sólo vestía un uniforme desabrochado hasta la cintura.
Me lo contó con minuciosidad de detalles. Ahora lo pienso y es como si hubiese estado allí.
Locutor:…entonces…¿..que pasó?
Cecil: que la poca experiencia de ella fue demasiado para la nula de él…y quedó trastocado…y ella pensó que ya lo había conquistado…
Locutor: pero no fue así…¿o sí?
Cecil: por un par de meses todo parecía funcionar, aunque el romance era mantenido en secreto, “por profesionalidad” le decía él. Después, comenzaron los problemas, cuando él comenzó la construcción de un nuevo acelerador. Se negaba a verla, le decía que estaba ocupado, pobre Kika, ella sufría, hasta llegó a pensar que se había interesado en una nueva estudiante Gisha –no se cuanto-, porque lo había visto charlar con ella.
Hasta que al fin él le dijo que no deberían verse más. Eso le rompió el corazón a Kika.
Eso fue tres días antes del accidente. Yo creo que ella lo provocó.
Locutor: eso que dices es grave, la investigación dictaminó que fue un accidente…
Cecil:lo siento, no puedo seguir, yo la quería, no se merecía morir así…
Teoría de la Anulación de la Energía.

Por William Cextor



Indice.

Introducción.

Objetivo.

Antecedentes.

Desarrollo.

Capitulo 1 – Diseño de los eventos

Capítulo 2 – Prototipo de Acelerador Circular

Capítulo 3 – Cuestiones Logísticas y de Seguridad

Capítulo 4 – Resultado de las experiencias

Capítulo 5 – Modelo Matemático resultante

Capítulo 6 – Teoría de la Anulación de la Energía

Bibliografía

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *


Introducción.

En los anales de la historia científica hemos dado por sentado ciertos principios fundamentales, porque la razón es la argamasa que une las experiencias científicas en una gran pirámide, que es el conocimiento humano. Y nadie quiere destruir el edificio que habita.
Por suerte existe el olvido, o la rebeldía, o el ansia sabia de recorrer un nuevo sendero hacia el conocimiento. Alguna o todas estas motivaciones me llevaron a profundizar las experimentaciones en el campo de las interacciones energéticas, sin considerar prejuicios de ninguna índole, o imponerme limitaciones a las expectativas.








Objetivo.
Prueba de la anulación de energía acumulada en un entorno de alta densidad magnética.

Antecedentes.
Documento GRW-3015. Colisiones apagadas. Pruebas realizadas dentro del betatrón de la Universidad de Ciencias Elementales, por el Dr. Von Siechiwtz.

Documento MJK-2291. Teoría del entrelazamiento de campos de energía. Universidad de las Físicas Aplicadas, por el Dph. Shon Kun.

Desarrollo.
He partido de las experimentaciones del Dr. Siechiwtz, con el objetivo de verificar las mismas, y seguir las investigaciones sobre el aspecto de la conservación de la energía en ambientes de alta concentración de energía.
En su informe, el Dr. Siechiwtz, demuestra que se producen algunas “colisiones” de partículas aceleradas, contra lo que podríamos llamar una pared de energía en forma de radiación de alta frecuencia.
Aumenté la energía estática, y la cantidad de partículas aceleradas, diseñando un nuevo prototipo de acelerador circular continuo en un ambiente de plasma de mercurio.
Gracias al aumento de la masa, he podido comprobar un patrón pulsante de este tipo de “colisiones”, cuando la energía acumulada por el sistema sobrepasa la energía cuántica necesaria para extraer la capa superior de las moléculas de mercurio, el evento produce una anomalía.
La anomalía observada es la dispersión de la energía en una forma no medible. Por lo cual se llega a la conclusión de que se pierde la energía en el ambiente confinado del experimento.
En el Capítulo 6to. ensayaré una explicación que apunta a un fluir de la energía en la dimensión temporal. Básicamente podríamos decir que la energía, al saturar todas las dimensiones de ese espacio confinado, opta por la única salida posible.
Esta “huída” de la energía hacia el futuro produce en el próximo instante la pulsación observada.
Como se verá en los siguientes Capítulos, se han utilizado todos los medios conocidos en la medición y observación del fenómeno, según la metodología del Prof. Stern (MOB-AFR) y de los anexos complementarios (MOB-001 al 021) presentados en la Convención de Físicos por Xun Xi.
La Comisión del Centro de Físicos ha avalado los resultados mediante la auditoría de los procesos según la Norma CF-7600.
Ha sido esclarecedor al respecto el estudio (SCL-0973) de Shon Kun, al establecer el límite de la energía acumulada por una red de sistemas de partículas, en un ambiente determinado.
En el gráfico del Capítulo 4 se observa el incremento porcentual de la energía acumulada por el sistema en las distintas fases del evento.
Es de notar que la radiación producida al forzar las partículas en una trayectoria curva, al alcanzar el punto de mayor energía, ha producido que todo el dispositivo adquiriera un halo de luz enceguecedora.

martes, diciembre 04, 2007

Cap 4 - Enfrentando al criminal
Morris con el arma en la mano, empuja el portón bajo el cartel de Printwriter, avanza apoyando su espalda contra las paredes, mirando hacia todos los ángulos, cuando llega a una posición central donde domina toda la escena, grita -¡policía! Siente un rumor, sordo, sobre un costado, sus nervios se crispan –nunca disparó a una persona-, ve una sucia tela que alguna vez fue una cortina, de repente, la tela se mueve, sus músculos lo traicionan y tensa el dedo índice sobre el gatillo.
Siente el golpe en la mano, el sacudón de la explosión, el aroma acre de la pólvora, un fogonazo, y la tenue nube que deja la estela de la bala.
La cortina vibra, se corre, pero no hay nadie.
Asombrado ve que la bala está suspendida en el aire. Que avanza lentamente hacia él. Aterrorizado queda inmóvil. Hasta que la bala lentamente entra en su cuerpo.
La herida le provoca dolor, pero no es nada comparado a la ebullición de todo su cuerpo, y de repente, todo es negro…

En algún momento, Morris comienza a sentir que el velo negro se disipa… lentamente despierta…
¿no estaré muerto? El pensamiento cruza por su mente…
Aturdido, tarda en reaccionar, siente que su respiración no es la acostumbrada, trata de incorporarse y se lleva la mano al pecho, no encuentra herida alguna, aunque tiene una sensación extraña en el lugar de la herida…

Se incorpora tomándose de un pasamano, se siente ajeno a sí mismo, los movimientos parecen no corresponder con sus pensamientos. Está en una cómoda camilla, aislada con una cubierta de vidrio curvo. Busca algún Doctor, alguna enfermera con la mirada, pero sólo escucha un zumbido y el único movimiento son sombras que producen algunas luces intermitentes…
Antes de comenzar a preocuparse, ve unos botones cerca de su mano, sin pensar aprieta el verde…y la cubierta se abre…
Comienza a caminar entre extrañas maquinarias, todos los diseños parecen salidos de una película de ciencia ficción, no es posible determinar si pertenecen al futuro, o a un pasado
que quiso imaginarse en otra época…
Los zumbidos y las luces intermitentes lo siguen acompañando, atraviesa un gran salón, o galpón, lleno de gruesos cables y cañerías, con una maquinaria circular enorme en el centro, Morris calculó que serían unos 25 metros de diámetro, parecía una instalación de estudios nucleares, tal vez un acelerador de partículas. Sólo el sonido de sus pasos alteraba la monótona escena.
Unos rieles guían el recorrido de Morris, los mismos sobre los que estaba montada la camilla donde despertó. Ahora, un pasillo, de unos 7 metros de ancho, lo lleva a un nuevo salón. Ya no espera encontrar a nadie. Todo funciona automáticamente.
La escena lo asombra, la estructura esférica asemeja un planetario, las paredes son de una especie de vidrio opaco, el piso en forma de pirámide cónica tiene en su vértice una gigante bola de cristal de su pedestal asoman tubos transparentes con líquido o gel en su interior, el cual genera una extraña luminosidad.
Morris se encuentra sobre un camino de unos dos metros de ancho que bordea el interior de la estructura esférica, está a la misma altura de la esfera central.
A un costado, ve unos dispositivos que asume compondrán el puesto de control, se acerca y se sienta en un taburete enfrente a ellos.
Repentinamente, rayos de luces, como de láser, se encienden dentro de un cubo frente a su vista. Sonidos, como rugidos, chirridos acompañan las luces, éstas van tomando forma, en tres dimensiones, representando una cara.
Morris enmudecido, ve cómo se construye esa faz electrónicamente, delante de sus ojos.
¡Tú me destruíste! Resuena una digitalizada voz de Cextor
¡Maldito asesino! ¡tú también me mataste! Le respondió Morris con la voz crispada por el odio
Cextor no le deja continuar: ¡Ese es mi cuerpo! No te pertenece! No eres más que una basura de otra dimensión!
Morris, respiró hondo. Resonaban en sus oídos las palabras de Cextor. El odio cesó, y comenzó a sentir pánico.
¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? Sus pensamientos fueron contestados por Cextor:
“Atravesaste el puente dimensional con mi ser energético. La bala que me hirió nos unió en el momento de la descomposición molecular; hemos cruzado juntos a mi dimensión espacial, este es mi laboratorio.”
Morris exasperado, mientras observa su nuevo cuerpo, le grita:
¡Pues no quiero tu cuerpo, ni estar en tu maldita dimensión!
Capitulo III – El científico
Cextor vivía para la ciencia. Su vida transcurría dentro del laboratorio.
Hasta los cuadros que colgaban en sus paredes mostraban fórmulas matemáticas, según él, estas manifestaban la belleza de la armonía pura. No había formado familia, pues eso hubiera sido un estorbo para su dedicación. Pero se deleitaba en la admiración que le profesaban sus colegas y la veneración de los estudiantes que accedían a asistirlo.
Su objetivo era viajar en el tiempo. Parecía que sólo los retos imposibles lo podían motivar. Esa idea –la de trasladarse en el tiempo- era considerada una utopía por toda la comunidad científica.
Quién sabe cuándo había surgido en él ese demencial proyecto. Un profesor que compartió sus primeros logros, comentó que él había cambiado radicalmente después del accidente con el colector de radiación cósmica. En esa desgraciada circunstancia perdió la vida una prometedora estudiante becada por el Instituto de Ciencias Elementales.
Se comentaba que él había discutido con la joven antes del incidente. Pero todo quedó en el olvido al obtener éxito en probar la hipótesis de la Energía Anulada. Esta extraña teoría postulaba que había circunstancias bajo las cuales, la energía desaparecía.

Lo tildaban de loco, pero lo respetaban porque había descubierto los cristales líquidos y la tecnología de la memoria acuosa. Estos éxitos le habían permitido equiparse con los últimos adelantos de la tecnología.
Tras años de encierro y trabajo intensivo, llegó a culminar una máquina que le permitiría trasladarse en el tiempo. La máquina tenía el tamaño de una planta fabril, con cuatro áreas diferenciadas, consistentes en: un escáner celular que convertiría a su cuerpo en un cuerpo virtual digitalizado, un acelerador de partículas circular del tipo Betatrón, con la particularidad de mantener un flujo constante en circulación en estado plasmático, una unidad de aislamiento corporal, -de la cual no tenemos mayores detalles- pero permitiría darle vida al viajero del tiempo o sea transferir el estado de conciencia a su doble digital, mientras su cuerpo quedaba en un estado de vida latente, y por último el área de manejo de información, donde gracias a su descubrimiento de la memoria acuosa y al primer y único prototipo que podía usar este recurso, estaba el cerebro que conectaba toda la instalación.
Con el temor de que algún colega le pudiera quitar la gloria de su descubrimiento, decidió probar personalmente su máquina del tiempo.
Fue sincronizando la programación de cada fase, la cuenta regresiva llevaba varios días de chequeos y procesos.
Sólo sintió un poco de frustración no tener un séquito de admiradores que pudiera ser testigo de la hazaña que cumpliría.
El reloj, marcaba -20 minutos para el comienzo del proceso, cuando comenzó a desnudarse lentamente. Parecía que el tiempo ya se hubiese detenido. Caminó hasta la consola, volvió a mirar el cronómetro, que ya había llegado a cero, mecánicamente accionó el interruptor principal, el zumbido reinante se hizo más alto, las luces se atenuaron y entró lentamente en la cápsula del escáner.
Se sintió más desnudo aún, al pensar que era íntimamente escudriñado. El proceso de escaneo duró unas horas, mientras no cesaba de repasar mentalmente el funcionamiento de cada pieza de su obra maestra. Tenía una pequeña consola donde podía seguir el avance del proceso y un Panic Button, para abortar el proceso en caso de alguna emergencia.
Esas horas pasaron rápidamente para Cextor, cuando por fin el indicador de avance le marcó la finalización del proceso de escaneo. Sintió una trepitación, y la cápsula comenzó a trasladarse hacia la cámara de aislamiento. Sus tensó por primera vez, la ansiedad había movilizado sus nervios. Había probado parcialmente esta fase, pero nunca totalmente, no se podría hacer eso sin un cuerpo procesado. Se trataba de aislar la conciencia, y asimilarla a un ente que en esencia, era energía autocontenida con un formato virtual digitalizado.
Apartó su mano del Panic Button. Decidió su destino en ese instante.

Luces y sonidos con frecuencias determinadas le provocaron primero un estado hipnótico,
La enorme esfera de cristal líquido -con millones de pequeñas celdas de memoria acuosa- se iluminaba con destellos casi imperceptibles
Poco a poco, dejó de percibir estímulos sensoriales, pensó que se iba a deshacer. Visiones de su infancia y momentos que ya había olvidado cruzaron por su mente, no tuvo tiempo de pensar en su muerte, al siguiente momento, abrió los ojos en un nuevo mundo…
Quiso respirar, pero le costó comprender a su nuevo cuerpo, al fin, el aire llenó sus pulmones, se sintió raro, poderoso, ¡Lo había logrado! También las órdenes a sus músculos parecían llegar con demora, pero eso no le preocupó. Tampoco el estar desnudo, un avance de esta magnitud no merecía opacarse por problemas de poca monta.
Miró alrededor…¿en que siglo estaría? Había calculado la energía necesaria para avanzar unas decenas de años, pero los detalles eran tan extraños…la ropa de las personas, los transportes que funcionaban evidentemente quemando algún combustible…
Al acercarse a las personas éstas ni siquiera lo miraban…se dio cuenta que era invisible…

Su júbilo por haber logrado su objetivo, poco a poco pasó del desconcierto, por la desesperación, hasta la frustración…

Primero pensó que había habido un holocausto y esta civilización creció a partir de cero nuevamente, pero de a poco reconoció que había atravesado un umbral dimensional, por lo cual no era visible.

Al tratar de pedir auxilio, toma del brazo a un muchacho, en vez de asirlo, su mano lo atraviesa, provocándole un orificio al coincidir sus muñecas. Por su parte sintió un debilitamiento, como una pérdida de peso en esa zona y como si una explosión lo hubiese sacudido.
Al mismo tiempo, se produjo una onda electromagnética de alto poder que hizo saltar chispas de los letreros luminosos encima de sus cabezas.
Tardó en situarse en su nueva circunstancia. Su densidad le parecía mayor a la normal, pero no lograba asir las cosas, era invisible a los ojos de las gentes. Era como si no hubiera terminado de llegar. Meditó sobre lo sucedido con ese pobre muchacho, sólo se produjo esa desaparición en cuanto una parte de su cuerpo coincidió con la de él. Evidentemente se produjo una anulación de energía correspondiente a las moléculas superpuestas. Pero sólo en las equivalentes formalmente. Era un dato extraño, no había analizado la información guardada por el escáner, pero seguramente allí debería estar esa particularidad, alguna codificación que permitiera reconocer la forma. Muy interesante.
Pero comenzó a darse cuenta que su situación no era favorable. No alcanzaba a ver cómo regresar. Su mente le permitía abarcar varias líneas de pensamiento simultáneas, éstas rápidamente le mostraron una sola respuesta: encontrar un cuerpo que le permita anular éste, así su Conciencia regresaría a su antiguo cuerpo.
Se dio cuenta que eso significaría la muerte de la persona que anulara. No era un asesino. La muerte de Kika fue un accidente, él nada tuvo que ver con eso –repetía mentalmente-
Tal vez, -pensó- pueda tomar un pedazo de cada uno.

Levantó su mirada. Un cartel decía: “Taller de Actuación”. En la esquina un poste sostenía dos carteles que decían “Itineris per Laborum” y “Tokio”. Al fondo del callejón lateral, se veía un local abandonado de lo que fuera una fábrica de máquinas de escribir, en un descolorido cartel se leía “Printwriter”.

jueves, noviembre 29, 2007

Capitulo II – La pesquisa
Lo primero que vino a su mente fueron los casos de “chupacabras”. Su curiosidad le había llevado a indagar en esas extrañas noticias provenientes de Centro América. Animales domésticos que aparecían sin sangre y con zonas faltantes, “como comidas”.
En esas crónicas, algunos decían que parecían cortes hechos con láser. También, que no sólo la sangre desaparecía…también el agua de los reservorios.
Pero esos casos siempre eran en la selva, o en el campo abierto. Siempre en zonas de escasa población, y maldita la suerte, sin testigos.
Estos casos parecían tener en común sólo el misterio.
Morris comenzó la investigación de cada víctima. Leyó sus legajos, visitó a sus conocidos, escudriñó en sus vidas, hasta un punto que se podría creer que los conocía como un amigo.
Recorrió a pie la zona de cada ataque. Habló con los vecinos, leyó los diarios de los días siguientes. Cada detalle cuenta, decía para sus adentros. Leía y dejaba que la información se acomodara en su mente. Estaba convencido que su Inconsciente establecería las conexiones –si es que había alguna-.
No habían pasado dos meses desde que tomó el caso, cuando, de repente, sintió un chispazo. Hubo apagones en cada caso. Morris se dirigió a la Compañía de Electricidad. Allí con las fechas, consiguió la información del área cubierta en cada caso. No eran grandes áreas, sólo algunas manzanas.
Desplegó el mapa sobre su escritorio, ante la mirada escéptica de sus colegas.
¿Vamos a invadir Turquía? –le espetó el más charlatán.
Tal vez haga falta. –contestó sin mirarlo, mientras con marcador azul delineaba las zonas de los apagones y a continuación escribía las fechas de cada uno.
Al terminar, tomó cierta distancia. Era como ver el trayecto del sádico atacante. Los lugares de aparición de las víctimas o donde recobraban la conciencia, estaban indicados con puntos rojos. Pero no siempre coincidían con el área de los cortes de luz.
Ahora, paradójicamente, esos cortes habían iluminado una pista.
Sus compañeros habían empezado a acercarse a sus espaldas, con un silencio notorio.
Dándose cuenta, Morris enrolló rápidamente el mapa. Descolgó el Burberrys –símbolo inequívoco de su profesión- y bajó por las escaleras.
Arrancó su viejo Renault, y se dispuso a seguir el recorrido criminal.
Evidentemente –pensó- el atacante trasladaba a sus victimas.
Al mediodía ya había recorrido más de la mitad de las zonas marcadas. Se detuvo en un Mc Pato. Mientras engullía una hamburguesa completa, con el plano de calles abierto sobre la mesa, vió que su recorrido era un semicírculo zigzagueante. Era como si siempre partiera de un punto.
Sus dedos salpicados con ketchup, seguían calles, cortadas y avenidas buscando rutas posibles. Cada vez, más frenéticamente. Sí. Si, era posible que todos los recorridos partieran de un punto.
Chupó el ketchup de sus dedos, mientras se levantaba tomó el plano por el borde.
Arrancó el Renault y se dirigió a la Plaza 1ro. De Mayo. Alrededor, un barrio de pequeñas industrias y artesanos, desaparecidos frente al cambio tecnológico y a la aparición de las grandes corporaciones globales.
Dio una vuelta a la plaza que abarcaba dos manzanas, vetustos edificios, algunos galpones abandonados…
Los artistas habían tomado el barrio por asalto. Reciclaron algunas construcciones y habitaban simplemente otras.

Hacia el Oeste salían cuatro diagonales, por el costado Este de la plaza pasaba la Avenida Itineris per Laborum en forma curva con sus extremos apuntando también hacia el este.
Todas las calles apuntando hacia el Este, formaban en el plano una corona o los rayos de un sol naciente.
Morris avanzaba por esta avenida –frente a la plaza- hacia su derecha sólo había una salida, en realidad una cortada, curiosamente de nombre Tokio.
Dobló al llegar a esa calle, sin tocar el freno, y a los pocos metros frenó bruscamente.
Bajó inmediatamente, y se llevó la mano hacia su arma reglamentaria. Chequeó el cargador, y puso una bala en la recámara. Ahora se sentía seguro.

martes, noviembre 27, 2007

Capitulo I – La oficina
El aire de la oficina olía a rancio. La densa atmósfera se sacude después de un fuerte portazo.
– ¡Eh! ¿Nunca abren las ventanas?
Philips frunció el seño. ¿Este novato querrá cambiar las costumbres del Cuerpo?-pensó.
El corpulento Jefe de la Central de Investigaciones de la Policía, mientras pensaba en el comentario impertinente y desubicado del novato, giró el cuerpo hacia la derecha para verle el rostro a aquel insolente.
Lo miró, con esa mirada indagadora común a los policías y psiquiatras. Imposible no sentir la vibración de esos ojos clavados en uno. Morris, al recibir semejante energía, respondió clavándole la mirada. Fue peor que contestarle.
La oficina, de pronto, pareció transformarse en un agón. Cada uno de los oponentes, como es natural, se encontraba en el ángulo opuesto. Los demás detectives, que no pudieron extraerse a semejante escena, observaban atónitos, esperando el inicio de la metafórica pelea. No faltaría alguno que propusiera hacer apuestas. Si por algo era famoso el jefe, era por su mal genio.
Hacía un minuto que había llegado el joven, pero la tensión lo transformó en siglos. Esta vez, fue la voz de Philips la que hizo volver todo a la realidad iniciando el siguiente diálogo con el muchacho.

-Es mejor así, pibe. De esta manera, las ideas no se escapan.
-¿De qué ideas me habla, jefe? Todo ya está escrito. No hay ningún caso que nos proponga algo nuevo. La última idea que circuló por aquí habrá sido antes de antes de construir este edificio…

Philips explotó. Algo irracional e inexplicable había en ese joven que le desataba lo peor. ¡Cómo podía ser tan torpe!
¿Acaso no se dio cuenta de su parquedad? ¿No había percibido que si le dirigía la palabra era sólo educación?
¡Le voy a enseñar a este cretino!- pensó enfurecido- mientras caminaba hacia el archivo y sacaba una gruesa carpeta. Simultáneamente volvió a dirigirle la palabra.

-Ok. ¿Eso crees? ¡Este caso es tuyo!
Un nube de polvo rodeó la carpeta al golpear sobre el escritorio
Todo su rostro reflejaba triunfo y seguridad. Dió media vuelta y se despidió dándole la espalda.
Morris no tuvo oportunidad de devolver el saludo, quedó solo, mirando la carpeta. Los demás policías ya se habían retirado silenciosamente de aquella vetusta oficina, cuando Philips fue a buscar el expediente.
La carátula titulaba la gruesa y derruida carpeta, con la leyenda: “El caso de los actores”.
Era la primera vez que le asignaba un caso. Hasta ahora había acompañado las investigaciones de otros detectives. Pero sólo había ganado el recelo y la desconfianza de ellos.
Como al pasar, abrió el expediente y quedó sorprendido al ver las fotos de las víctimas.
Estos tipos son tan elementales… ¿por qué me habrá dado leer este caso? ¿qué podré encontrar en estas hojas tan viejas como el jefe?
Estaba fastidiado por la actitud de su superior. Al salir de la oficina -iluminada solo por la luz eléctrica- dio un fuerte portazo. Simultáneamente, la luz parpadeó.
¡Lo que me faltaba! –murmuró mientras resoplaba-. Tenía que bajar varios pisos y no tenía ninguna intención de hacerlo por la escalera. Aceleró sus pasos mientras transitaba el largo pasillo que lo conducía hacia el único ascensor que funcionaba en todo el edificio. Llamó al ascensor, pulsando el botón sobresaliente, agrietado y negro. Dirigió su mirada hacia arriba y observó que el ascensor se encontraba en el sexto piso. Él se encontraba en el quinto. Cuando sube al ascensor, le indica al ascensorista que va hasta la planta baja. Al bajar no lo saludó. Se sorprendió de su propia grosería.
Morris había estudiado en un colegio privado, al que accedían sólo unos pocos elegidos, muy educados, con padres adinerados y con buenas conexiones.
El ambiente estudiantil era distendido. Los muchachos se relacionaban por sus trabajos en equipo, creando así, espíritu de cuerpo, pero a su vez había cierta animosidad orientada hacia el liderazgo lo que provocaba un afán de superación individual. Esas enseñanzas se anidaron en Morris tanto como el ánimo por el detalle, la observación minuciosa y el análisis lógico. Todas sus habilidades le habían llevado adonde estaba.
Desde su departamento tenía una vista panorámica al río, si bien ya era de noche y sólo se veían luces como estrellas, pegadas sobre un manto negro.
Se preparó un express, y aún con la taza en la mano izquierda, se sirvió un whisky con la derecha.
El mobiliario denotaba su origen, caro y buen gusto, también moderno y práctico.
Se acomodó en un sillón, dejando la taza y la copa junto al expediente.
Mientras leía ese expediente, sentía que se había preparado toda su vida para este momento. Él encontraría la respuesta a este misterio, y, por supuesto, al culpable.
Las víctimas no habían visto a su atacante, sólo recordaban haberse sentido mareadas, y después despertaban de un desmayo, con amputaciones sorprendentes. En algunos casos se produjeron gangrenas o falta de irrigación, pues las arterias cortadas estaban selladas. En otros, las víctimas fallecieron poco después.
Los bordes de las superficies cortadas no eran rectilíneos, presentaban suaves curvas irregulares, no presentaban sangrado…
Las preguntas se agolpaban en su mente, ¿con qué arma pudieron efectuar esos cortes tan perfectos? ¿cuál era la motivación de tal sadismo? ¿cuál era la relación con las victimas?
¿habría algún nexo entre las víctimas?
Bien, -pensó- al menos esta última pregunta estaba develada en el informe, las víctimas pertenecían al sindicato de actores.

martes, junio 05, 2007

soy las muertes, lo que el tiempo ha desdibujado...
lo que los hombres no quieren recordar
el horror en los ojos de un niño...
despiadado tigre buscando tu corazón...
guerrero en mil combates y mi roja visión:
sólo sangre palpitando bajo tu piel,
y el ansia de saciar esta sed que pide beberte ya!
acaso sea éste el campo de la muerte,
del sacrificio necesario
para seguir pagando el precio del dolor infligido
seguir el destino del cegador de sueños


y ya no habrá rosas...
sólo tu cítara proclamando dulces palabras
paralizan mi instinto enceguecido
dagas filosas que cortan mi alma
mostrando el costado herido
sangrando dolor olvidado

sólo la sangre da la vida y la quita...

Soy las vidas,
las que he vivido
y las que he soñado
la sonrisa en tus labios
adueñandome de tu corazón...
el cielo azul
la esperanza del futuro
y el vino compartido
guerrero de la paz
y mi visión de luz;
sólo mi ser profundo
sin sentidos
ni conocimiento
sólo el latir de la conciencia

el sacrificio de la sangre

al fin,
sólo pétalos sin rosas